CIENTO Y UN PAPANATAS

CIENTO Y UN PAPANATAS


Esto parece el inicio de un cuento, pero no. Es el título que utilizo para denominar a los actores cuyo guión se basa en el del Sumario Judicial abierto por el Caso Gúrtel.La corrupción de esta trama se está desnudando como una cebolla. Capa a capa. Entre indignación social diaria y estupor ante lo que todavía se avecina. En suma des-facha-tez, que nos va inmunizando con anticuerpos de pasividad absoluta ante tanto “bigotes”, “amiguito del alma que te quiero un montón”, trajes, bolsos y demás fetiches a los que encima se ha de aliñar todo con el “presunto” correspondiente, cuando sabemos sobradamente eso de, “Santa Rita, Rita. Lo que se da, no se quita” Así es la escena de esta comedia en la que sólo se ríen los que participan en la obra y los que están entre bastidores dictando la parodia.

2FC3024079C7849F0FF5E78906C6FC952LMientras, los poderes dominantes ceban a sus servidores políticos. No se me ocurre discernir ya entre derecha o izquierda, pues desde hace mucho tiempo sirven a los mismos amos los “Hunos y los Otros”, que dijo don Miguel de Unamuno. La Patronal una vez más en la Historia reciente de este país de países, se manifiesta como un ente deshumanizado, capaz de convertirse en el mejor y más preparado carroñero depredador social del mercado laboral donde todo vale y aún podemos exprimiros más. Como han sido siempre en los peores momentos por los que hemos atravesado. Existen, más Juan Marc de los que piensan. Seres, que desde la sombra, deciden la luz que debemos gastar. La gasolina que debemos consumir. El sueldo que debemos percibir para que seamos unos productores dóciles y sumisos. Los préstamos que deben concedernos para tenernos cautivos y prisioneros el resto de nuestra vida. Cuentan, aunque saben disimularlo muy bien, con sus domesticados sindicalistas que de prudentes e inoperantes, aburren. Que se manifiestan pacíficamente todos los 1 de Mayo. Aparecen, para desaparecer después de cada tragedia obrera que se produce. Eso sí, manejan como nadie las estadísticas en Siniestralidad Laboral; incluso en el ámbito europeo.

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No insistan, por favor, que la lían. Se nota que andan poco por la calle, sin esos escoltas que cubren su miedo. Les aconsejo que hagan como el rey de Jordania, Abdalá. Dicen que, a veces, sale de palacio y se confunde entre la multitud para observar el día a día de su gente. Háganlo ustedes, no tengan miedo. Vean de frente lo que desde sus espaciosos y aclimatados despachos no pueden ver ni vivir porque les ciegan y les aíslan sus paredes. Acérquense a los ambulatorios, que sólo visitan el día de su inauguración y que nunca coincide con un día cotidiano, por supuesto. A los mercados, sin cámaras y con veinte euros en el bolsillo y hagan la compra. ¡Verán que ilustrativo! Escuchen a los parados con hijos cuya desesperación desencaja ya sus rostros. Es posible que crean que se trate de una cámara oculta, pero no se equivoquen. Es la vida real la que empieza a impacientarse y a indignarse. La que han creado a imagen y semejanza de lo que se cuece en sus fríos corazones. Son muchas las razones y las emociones que argumentan lo que nadie desea, pero que parece que sea inevitable si tensan un poco más la paciencia de los honrados y honradas trabajadoras, que esperan de ustedes, gobernantes imputados, que también lo sean. Como responsables, no les indultan las urnas. Ni les ampara la inmunidad política. Si esto no es así, mal vamos de justicia.

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Contemplen el cuadro de Goya. Ese de dos españoles apaleándose. Aunque siempre sean los mismos quienes se enfrentan con el paso de los siglos. Quienes provocan ese odio nunca salen en la foto, en este caso que narro, en el cuadro. Son hombres y mujeres que pertenecen a otra clase social preferente. La clase social que piensa cómo ser rica con el esfuerzo de otro. La que no renuncia a lo que no necesita, aunque se mueran de asco los demás. La clase de la que les hablo es por todos conocida. Son los mismos insolidarios que han condenado y condenan nuestras vidas. Los que no hacen más aprecio que el desprecio cuando les contradicen su opinión. Los que huelen a lo que sueñan ser, pero no son ni serán. Los que pisan las moquetas para evitar tocar el suelo y ensuciar sus zapatos de alta gama. Quienes jamás sabrán, que la verdadera grandeza, se viste de Humildad, pues ignoran lo que significa alimentarte de la esperanza que nunca llega pero resiste. Los que ocultan y diseñan conspiraciones derrotistas para atenazarnos con el miedo. Churchil, en 1940, dijo que España era el país más rico del mundo, pues llevaban toda la vida robándola y seguían haciéndolo. No es que haya cambiado mucho el panorama en este sentido desde aquellas palabras que pronunció el Primer Ministro inglés del puro, pero los tiempos son otros y es muy difícil pronosticar los impulsos sociales. Un día, como otro, puede que se despierte verdaderamente cabreado el pueblo soberano y entonces de nada servirán las reflexiones. No se puede combatir a los elementos naturales. Lo estamos viendo este verano, cada año, con el fuego. Sin embargo, el ochenta por ciento del terreno forestal está desprotegido. Vivimos en un Parque Natural, en la Sierra de Espadán de Castellón y basta con ver el estado de los ribazos de carreteras y caminos para comprobar la poca previsión en inversión para minimizar los devastadores efectos de los incendios con medios humanos y animales. No debemos olvidar que los rebaños desaparecen, ya casi ni existen en zonas donde siempre formaron equipo con los seres humanos. Rebaños que se alimentan del bajo monte y producen trabajo, carne para nosotros y abono natural para la tierra. Un recurso productivo que se ha dejado de respaldar. No se ha remplazado con suficientes brigadas forestales esta insuficiencia irresponsable, supongo que, “por falta de presupuesto”, por supuesto. Eso sí, hay para Copa América, Fórmula 1, visita del Papa (nata) cueste lo que cueste, como dijo en su día la generalísima alcaldesa. Campos de golf y planes urbanísticos; para eso sí. Para paliar las graves situaciones familiares y solucionar sus cruciales necesidades, eso ya es harina de otro costal que (ellos) no cargan. Pues cosecharán lo que siembren. Si sus semillas son de cizaña, eso será. Si sus semillas son de esperanza, también. Pero no olviden, que es perjudicial para la salud.

Benjamín Lajo Cosido

(memorialista)

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